domingo, 16 de marzo de 2008

La boda de mis titos Alberto e Irmina

¡Por fin se han casado! (También digo "por fin" porque hay que ver la de veces que ha ido mi mamá con mi mami, y otras incluso yo, de compras: un día unos zapatos de tal color , otro día unos leotardos de tal otro, la blusa, la peineta, ...¿por qué no lo comprarán todo en un día?. Yo creo que les gusta ir de compras. ¿Me gustará a mí también?. Mi papá piensa que sí; en eso, como en muchas más cosas, saldré a mi mamá).

A lo que iba: el día, precioso (algo bueno de que no llueva nunca); la ceremonia, muy bonita, con momentos de llorar de emoción y de risa ( es lo que pasa cuando los que participan son amigos o familiares).

Por ejemplo, los "jartibles" de los amigos carnavaleros les dedicaron un pasodoble que nos emocionó mucho:



Los novios , muy guapos:



Mi papá y mi mamá también iban muy guapos:


El convite estuvo muy bien, en un cortijo precioso, en medio del campo, que es donde suelen estar los cortijos. Mientras algunos estaban bailando y tomándose una copita, mi abuelo Juan y su hermano, mi tito Manolo, fueron a dar una vuelta por los alrededores y volvieron ¡CARGADOS DE ESPÁRRAGOS!. Pero es que se pusieron a arreglarlos y partirlos allí mismo, en el salón:


Al final nos tuvieron que echar del salón porque nadie quería irse. Nos estábamos divirtiendo mucho. Los más jóvenes continuaron en la discoteca hasta las seis de la mañana. Mi papá y mi mamá no fueron con ellos aunque son jóvenes aún (más mi papá) por que yo les dije que seguramente me seguiría despertando a las ocho de la mañana, por mucha boda de los titos que fuera.