En nuestra familia, con mi cumpleaños damos por terminada la temporada estival (aunque no llegue hasta el 21 de septiembre, astronómicamente hablando). Lo que ocurre es que (lo pongo en forma de matemáticas, que siempre resultará más fácil entenderlo así):
Mis papás no trabajaban tenían que ir a trabajar el viernes
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Mi tito Alberto está trabajando en Rociana, a pocos kilómetros de Matalascañas
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Mi tita Irmina (su papá) tiene una casa en Matalascañas (en la que veranean mis primitos)
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Mis titos están viviendo en la casa de Matalascañas
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Mis titos se quedan un fin de semana y nos invitan a ir con ellos
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Largo fin de semana en la playa
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Mi tito Alberto está trabajando en Rociana, a pocos kilómetros de Matalascañas
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Mi tita Irmina (su papá) tiene una casa en Matalascañas (en la que veranean mis primitos)
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Mis titos están viviendo en la casa de Matalascañas
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Mis titos se quedan un fin de semana y nos invitan a ir con ellos
=
Largo fin de semana en la playa
Así que a sacar los bañadores de nuevo.
Mucha gente dice que no le importaría coger sus vacaciones en septiembre, que se está más tranquilo, que en julio y agosto hay demasiada gente. Es cierto, pero quizás demasiado tranquilo.
El jueves por la tarde fuimos a dar un paseo por la playa: mis papás. mis titos, Trufa y yo.


Si habéis visto las fotos de Matalascañas este agosto pasado, pues si no es por el tapón, parece que estamos en otro sitio.

Incluso había unos novios haciéndose un reportaje fotográfico. No sé si en pleno verano los novios también vienen, pero si lo hacen, no estarán tan tranquilos como en estas fechas.

Si habéis visto las fotos de Matalascañas este agosto pasado, pues si no es por el tapón, parece que estamos en otro sitio.
Incluso había unos novios haciéndose un reportaje fotográfico. No sé si en pleno verano los novios también vienen, pero si lo hacen, no estarán tan tranquilos como en estas fechas.
¡Qué despistada!. ¡No os he presentado a Trufa!. Trufa es la perrita de mis titos. Un perro de agua de Ubrique (de donde parece que es originaria esta raza), muy buena y cariñosa.


Tiene unos seis meses. Al igual que yo, Trufa llora un poquito por las noches, cuando la dejan sola. Ella camina mejor que yo y tiene más dientes, pero todavía no dice nada.
Volviendo a la playa, el viernes comimos en un chiringuito a las tres de la tarde ¡y había sitio libre!. El problema es que otros muchos ya estaban cerrados y era un poco triste. Como todo, veranear en septiembre tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
El sábado vino mi abuelo Juan y se quedó con nosotros hasta el domingo. Mis titos fueron a una boda ese sábado por la noche. ¡Qué casualidad!: la boda es de un amigo de Mairena, pero la novia es de un pueblo de Huelva, Villalba del Alcor (¿otra casualidad?), donde se celebró, con lo que les resultó más cómodo ir desde Matalascañas que desde Mairena.
El domingo fuimos al Museo del Mundo Marino, en Matalascañas. Mis titos no nos acompañaron por que el Museo cierra antes de las ocho de la tarde.
Me lo pasé muy bien con mis papás y mi abuelo Juan. ¡No todo en las vacaciones va a ser tomar el sol e irme de discotecas!.
Hoy, cuando estábamos viendo un vídeo de Baby Einstein, mi papá me dijo: "¡Mira, qué bonito!. ¡Un delfín!. ¿Te acuerdas que lo vimos ayer?". "Sí papá", le contesté. "Es un delfín mular, o Tursiops truncatus". "Vaya, hija. Pues sí que estabas atenta a mis explicaciones", respondió mi papá. "¡Qué pena que esa facultad desaparezca del ser humano a los trece años!". Pobrecito mi papá. Se nota que ya lleva un día de clases.