lunes, 24 de agosto de 2009

Y en agosto, Matalascañas

Depués de volver de Zahora y hacernos la idea de pasar calor durante todo el mes en casa, nos encontramos con la sorpresa de que mis titos Alberto e Irmina tenían disponibles su casa de Matalascañas la segunda semana de agosto y nos invitaban con ellos. Además, justo al lado de donde estaban mis primos.

Después resultó un poco extraño, porque ni mis titos ni mis abuelos pudieron venir y estuvimos solos todo el tiempo, pero con mis primos viviendo enfrente. Pudo haber sido mejor pero nos lo pasamos muy bien.

Nos gusta mucho ese sitio porque tiene una piscina y hay un montón de niños en el vecindario.

Así que, de nuevo a la playa con mis primos:


A jugar en la piscina:


A..., bueno, a esas cosas:


A darnos masajes en la playa (mi mamá). ¡Qué relajada estaba conmigo al lado, queriendo subirme a su espalda!:


A jugar con los niños por el césped de la piscina:


Incluso a ver el cine. Una noche, el papá de una de las niñas montó un proyector y nos puso Madagascar utilizando una pared como pantalla (como se enteren, lo fusilan en esa pared). Esa noche todos cenamos sandwiches con un zumito porque era imposible que nos quitaran de allí.


En definitiva, tuvimos la oportunidad de pasar otra semana estupenda con mis primitos.