Hacía tiempo que no aparecían bodas por aquí, cuando en otras temporadas parecían la razón de ser del blog.
Ayer les tocó el turno a la prima Mª José y a Isaac. Los novios quisieron que fuese de damita junto a las tres sobrinas de Isaac, llevando las flores, las arras o los anillos. Mi papá pensó: espero que los anillos estén bien atados a lo que sea. Después reinó el sentido común y yo tenía que llevar un ramillete de flores, dejando la responsabilidad de los anillos y las arras a las mayores.
Antes tuvimos que ir un par de veces a probarnos los trajes que nos hizo Juan, hermano de Isaac. Cuatro trajes iguales. Aquí estamos un día de pruebas:
Durante la ceremonia nos pusieron dos banquitos para las cuatro, pero Inma y yo preferíamos los escalones del altar, claro está.
Aguanté bastante con el ramo y la diadema; bastante más del minuto que hubiera apostado mi papá. Pero a la hora de hacernos las fotos oficiales, dije que ya había sido suficiente, así que sólo aparecen tres damitas.
Y a la salida, como suele ocurrir en las bodas de carnavaleros, cupleses dedicados a los novios:
Ya en el cortijo donde se celebró el convite, el mismo de los titos Alberto e Irmina, hacía una mijita de calor, así que nos tomamos unas copitas fuera pero enseguida pasamos adentro y también enseguida pasé yo del traje, incluso para el brindis.
Así que si los oís que se quejan de mí, está totalmente injustificado. Bueno, salvo cuando mi mamá veía a las tres sobrinas de Isaac, que mantuvieron sus trajes y diademas impecables hasta el último momento y se preguntaba por qué yo era incapaz de algo así.