¿Os acordáis de mis clases de natación en la bañera? Ahora ha llegado el momento de pasar a la acción de verdad. Clases en una piscina de verdad, aunque, por el momento, me acompaña mi mamá, que está muy puesta en esto de nadar.
Al principio me resultó muy divertido, llendo a todos lados en brazos de mi mamá, viendo a los demás niños.
Pero mi mamá y Fátima, mi maestra (que ya ha dado clases a mis primitos cuando vienen en verano), se empeñaron en que no podía estar todo el tiempo en brazos (¿por qué no?), y entonces ya no me resultaba tan divertido.
Mi mamá me mostraba a los más pequeños como ejemplo para no llorar. ¡Sí, claro! Tan pequeños que no son demasiado conscientes de lo que hacen con ellos. ¡Veremos dentro de un par de años si están tan tranquilos!