miércoles, 13 de octubre de 2010

Mi tercera película

Pues ya van tres. Aunque esta ha sido la más..., la menos..., la menos buena, eso. No me malinterpreten: la película es muy buena. Veamos.


Ayer fui con mi papá, mi mamá y mi tito alberto a ver Grub, mi villano favorito. No había versión en 2D, con lo que había que llevar la gafas si querías verla en 3D. Si querías. Lo de las gafas estuvo muy bien al principio, para las fotos y eso, pero otra cosa es que yo me lleve una hora y pico con ellas. ¿Qué se habrán creído?


Y luego, el ruido. Sí, porque si pones el sonido demasiado fuerte, entonces es ruido. ¿Por qué lo ponen TAN fuerte? Si es insorportable incluso para los adultos. Pienso que será como los coches tuneados con los altavoces en el maletero. Si te gastas el dinero en ponerlos, pues será para utilizarlos. Aunque sean las ocho de la mañana y te apetezca oir las noticias, pues tienes que ir con el chunda, chunda a todo volumen.


En definitiva, es la película en la que más me han tenido que perseguir por la sala y mis papás creen que tardará un tiempo en que volvamos a ir al cine. Unos dos meses, hasta navidad.


viernes, 1 de octubre de 2010

Crítica pictórica: la artista y su obra


"Niño de 4 años y su novia, que ya tiene 5"

Tiza sobre pizarra. 140 x 80 cm. Museo efímero de la cochera de su casa.

Esta obra, perteneciente a su época temprana (fue realizada sobre las 9 de la mañana), resume toda la trayectoria de la obra pictórica de la artista. La elección del fondo negro (no tenía más remedio: la pizarra es de ese color) y su ejecución monocromática (esto sí fue una elección: en la cajita había tizas de varios colores) imprime un carácter de madurez al cuadro, que parece haber sido realizada por un niño con dos o tres meses más, como mínimo.

Los trazos, sobre todo los pelos de la niña y sus dedos, destacan por su desproporción con el resto del cuerpo. Es que, como es ya mayor, tiene los pelos y los dedos más largos, comentó la artista. Cuando se le preguntó por qué, entonces, los brazos del niño son más largos que los de la niña, contestó simplemente: Por que sí, lo que refleja la eterna contradicción del artista, entre su mundo real y su representación plástica. Eso, o que pinta lo que le parece bien, que es lo más probable.

La inquietud de su talento se refleja en el hecho de que, una vez terminada la obra, su inercia la incita a seguir pintando, aunque sea su propia cara (y la bici de su papá, si éste no la para):


A pesar de la intensidad derrochada en la realización, no pasó ni un minuto cuando empezó a borrarla. Y ahora, voy a dibujar un sol, comentó a continuación, poniendo punto y final a ese derroche de genialidad.