jueves, 30 de abril de 2009

La Feria

Ya llevo dos. ¡Tanto tiempo esperando y qué rápido pasa! Pero ha habido tiempo de todo.

El miércoles no me puse el traje de flamenca pero compensé por que el resto de la Feria no me lo quité:



Hemos tenido tiempo de estar con los amigos (algunos hacía mucho que no los veíamos):

Hemos tenido tiempo de estar con la familia:

De montarnos en los cacharritos (bueno, sólo mi mamá; yo soy muy pequeña y mi papá demasiado... mayor, podríamos decir) :

También nos dio tiempo de tomar los churros:

Incluso mis papás tuvieron tiempo de escaparse una noche (mi papá tiene una cámara tan buena que hace las fotos según lo que vea el fotógrafo, lo que da una idea del estado en el que estaba):

(Y tiene un programa de retoque tan bueno que lo pone en modo drunk y te la aclara como si no la hubiese hecho él, lo que da una idea del estado en el que estaban los fotografiados):

Pero la mayor parte de la Feria estuve con mis papás, vestida de flamenca:



Cuando no bailando sevillanas (31 seg.):



O haciendo otros usos de los tablaos (1:04 min):



¡Ya quedan unos 360 días solamente para la próxima! (59 seg.):

martes, 21 de abril de 2009

Preferia

El pasado domingo fuimos (cualquiera les decía que no a mis padres) a dar una vuelta para ver cómo iban los preparativos de Feria: si los farolillos estaban correctamente colocados, si la cerveza estaba buena, si los cacharritos estaban funcionando,... Lo que se llama preferia, vamos.

Antes de ir, ayudé a mi abuelo Juan a limpiar la chimenea, una vez terminada la temporada de invierno.


Ya en el recinto ferial, mis papás me llevaron a los cacharritos. Después seguro que se quejan de que no quiero bajarme, que hay que ver lo caros que están, que esta niña todo el día en el Scalextric o en los ponis. Aclaro esto porque fueron ellos los que empezaron. Mi papá me proponía unas atracciones en las que él podía estar al lado mía, pero no eran las que me gustaban: el Scalextric o los coches locos. Como todavía no me ven conduciendo sola, optaron por lo primero. Al principio (cuando estaba parado) iba bien; luego (cuando comenzó a andar) no iba tan bien. Cada vez estaba más seria y al final tuvieron que parar para bajarme (cuando empecé a llorar). Ahí terminó mi relación con los cacharritos esta Feria. El año que viene se van a enterar.


Después, lo típico de estas fiestas: nos encontramos con los amigos de mis papás, nos fuimos de copitas e incluso me eché mi siesta, como el año pasado. Algo no habitual era la presencia de Nicolás, que venía por primera vez (el año pasado se negó a estar en la Feria).


Para rematar, el chocolate con churros de los Hermanos Pernía. Vaya día más completo. Esto promete.




jueves, 16 de abril de 2009

Semana Santa (2º parte)

Ahora sí vamos con los santos. Esta vez nos hemos saltado La Borriquita porque nos vinimos el miércoles de la playa para ver El Cautivo, que este año sí pudo salir. Nada más llegar a la plaza mis papás me tuvieron que comprar un globo y un tambor. Mi papá le comentó a mi mamá que esto no podía ser, que, a ese ritmo, para el Domingo de Resurección tendríamos una orquesta.

El Jueves Santo salí de nazarena -dos años ya- en La Humildad. Ya no hubo más tambores, pero las chucherías no han faltado. Mis papás necesitaron dos cofradías para darse cuenta de que las chucherías me las tenían que dar después de comer.


Como viene siendo habitual desde que salen tan temprano, vimos a Jesús por los pelos. Me puse al lado de los nazarenos a pedirles caramelos y estampitas y realmente tuve mucho éxito.


Además no me asustan nada los tambores y quería que me acercaran a la banda. Aquí estoy con mi primo Roberto, que toca el saxofón.


Como también es tradición, una vez recogida la cofradía nos fuimos con otros amigos a comer al Cine.

El viernes, como el año pasado, mis papás me dejaron en casa de mi mami Lolita y salieron solos, pero me cuentan que estaban tan, tan, tan cansados que vieron a la Vera-cruz de refilón y se fueron rápidamente, para poder dormir un poco más que habitualmente.

El sábado conseguimos salir un poco antes y pudimos ver el Santo Entierro con más comodidad. Además coincidimos en la plaza con todos los amigos y sus críos y me divertí mucho correteando por la plaza con todos ellos. Pero más divertido era ver a un papá detrás de cada uno de nosotros, a pocos metros. Peor lo tenían Juan y Ana, ya que al ser mellizos, su papá no sabía en qué dirección correr. El que no pudo estar con nosotros aún es Nicolás. Al ser más pequeño, sus papás no lo dejaban salir sólo. Eso o que su papá no tenía muchas ganas de correr.


Aún tuvimos otra cofradía más este año, el Domingo de Resurección, con el Resucitado. No lleva nazarenos y me gustó menos, ya que nadie daba caramelos.

En definitiva, mis papás han descubierto en mí toda una capillita. Aún voy por la casa con las estampitas que daban los nazarenos, diciéndoles: ¡El Señor! ¡Nazarenos! ¡Tambores! Pero no me preocupa demasiado, porque ya huele a Feria y mis primitos están al llegar. Por cierto, una adivinanza: ¿Qué tienen en común la Feria de Mairena y el chocolate? Y no, no me estoy refiriendo la los Hermanos Pernía.


martes, 14 de abril de 2009

Semana Santa (1º parte)

En esta primera parte no esperéis ver pasos ni nazarenos, porque el viernes de Dolores, cuando dieron las vacaciones, cogimos el coche y nos fuimos a Matalascañas con mis titos Alberto e Irmina. Y Trufa. Además nos llevamos las bicis. Mis titos ya tenían y mis papás se compraron una cada uno no hace mucho. ¿Yo? Todavía soy pequeña para una bici, así que iba en una sillita con mi mamá. ¡Todos a silbar! ¡Vámonos de Verano Azul!



Aquí estamos: mi mamá y mi tita, como Bea y Desi; mi tito como Javi; yo como Tito y mi papá como el Piraña.


Hemos descubierto lo rápido que llegamos a todos lados con las bicis. Hacíamos pequeños paseos por las dunas, o cerca del coto antes de irnos a la playa. Lo que se ve al fondo de esta foto son camellos. Estamos en Matalascañas, claro. Con mi papá en el grupo no podríamos haber ido más lejos.


Aquí vamos cual perfectas indurainas.


Algunos días hacía un poco de fresco pero otros se estaba perfectamente en bañador. El agua estaba a 5º C según mi papá y a temperatura tropical según yo. No había manera de sacarme del mar. Sin embargo, yo vengo perfectamente y mi papá, que no se mojó los pies, se trajo un resfriado de recuerdo, además de un bronceado que lo hace (aún) más atractivo.


En la playa había poca gente, por lo que se podía hacer nudismo sin problemas. Y lo aprovechamos. Bueno, solo lo hice yo, y Trufa, que para eso teníamos los mejores cuerpos de los seis.


Y cuando me cansaba, una pequeña siesta, y a seguir. Mis papás estaban asombrados de que me hubiese quedado dormida allí, cuando difícilmente me quedo dormida en mi cuna. Pues ya saben: a mudarnos a la playa.


Mi abuelo Juan y mi mami Lolita vinieron el Domingo a pasar el día con nosotros y dimos un paseo por el parque dunar, igual que hace unos meses.


Por la noche fuimos al centro a comer pescaito frito. No había mucha gente pero sí muchos bares abiertos y otros que se veía que estaban de limpieza. Parece que la temporada empieza en estos días. Me subieron a un cacharrito y es la primera vez que me gustó que se moviera e hiciese ruido. Antes sólo me subía si estaba parado, para alivio del bolsillo de mi papá. Me temo que esta Feria no será así.


Nos hemos acordado mucho de mis primitos porque es aquí donde veranean y porque había niños en la urbanización, que son ya sus amigos. En realidad están aquí siempre porque hay dos o tres familias que se quedan todo el año. Me lo pasé muy bien jugando con ellos.


Hacía tiempo que no escribía nada, pero con este post no os podéis quejar. En próximos días os hablaré de la segunda parte de la Semana Santa, la de los pasos y nazarenos.