miércoles, 14 de julio de 2010

Volvemos a casa

Esta mañana henos remoloneado mucho en la cama porque teníamos tiempo suficiente. El avión no sale hasta las cuatro: tiempo de sobras para llegar pero no para visitar otras cosas por la mañana.


Esta es la vista del patio interior del bloque donde está nuestra casa.


En la tele están dando el desfile militar del 14 de julio. Cuando empiezan a salir los aviones, mi papá se asoma a la ventana: ¿se verán desde aquí? Efectivamente: a los pocos segundos de salir en la tele, pasaban por delante nuestra. Ha resultado divertido.


Luego fuimos a pasear, de nuevo, a la Place des Vosgues (sí, en la que me metí en la fuente), pero pronto empezó a llover a mares y volvimos a casa en cuanto paró un poco.


En el camino nos cayó un buen chaparrón encima (¡qué manera de llover!) y tuvimos que cambiarnos al llegar al aeropuerto. Luego, el avión, mi siesta y hasta la próxima.


A un escritor muy viajero le preguntaron que cuál era el mejor viaje que había hecho, y respondió que el mejor viaje es siempre el de vuelta. No creo que sea el mejor, pero cuando uno decide volver, está loco por llegar.


martes, 13 de julio de 2010

Último día en París

En realidad es el último día de visita en París; el de mañana se nos irá todo en viaje.

Hemos dedicado la mañana a comprar los regalitos que nos faltaban para la familia y los amigos.




















Fuimos al centro Pompidou, que es famoso por esas estructuras, con los tubos por fuera; fue muy criticado en su tiempo (y ahora también; por nosotros, por ejemplo.) Por lo menos sigue la regla de la Torre Eiffel: si vas a hacer algo que la gente pueda pensar que es feo, al menos hazlo muy grande.















Al lado hay una fuente también muy peculiar, con esculturas a lo Miró, que se mueven con el agua, pero estaba de reparaciones y, por lo tanto, vacía.















Por la tarde dimos un paseo en un Bateau- mouche por el Sena. Me perdí una parte debido a mi siestecilla.

















Nôtre-Dame:






























El puente Alexander III:
















La Torre Eiffel:




















La Asamblea Nacional (como nuestro Congreso de los Diputados):
















Más barcos por el río (éste tiene hasta parking y todo):
















Y nosotros:































Cuando nos bajamos, había un montón de gente en la orilla de pic-nic, escuchando música de grupos que tocaban por todos lados en una especie de pequeños anfiteatros, que, estoy segurísima, han sido hechos para eso.


















La sorpresa fue que, en uno de esos sitios, cuando iban a empezar otra canción, pidieron voluntarios para salir a bailar, ¡y allá que se lanzó mi tito Alberto!:



No ha estado mal el día de hoy como despedida.


lunes, 12 de julio de 2010

Eurodisney

Esta es la entrada de mi mamá. Yo no tengo porque los menores de tres años no pagamos. Pensarán que no vamos a enterarnos de nada.


¿Quién pensaba que no era lo suficientemente mayor para disfrutar en Disneyland?

Nada más llegar nos encontramos con un desfile de todos los personajes de Dysney. Se bajaron al lado nuestro e incluso me hice una foto con Goofy. Desde ese momento sabía que me lo iba a pasar muy bien.




Después fuimos al castillo de la Cenicienta:


Al País de las Maravillas de Alicia:


El tren de Dumbo:

A comer:

Y mi atracción favorita: It's a small world (repetimos y todo):





Para mis papás es la cuarta o la quinta vez que van a Disneyland, pero es la primera vez que van con niños (yo), así que ha tenido que pensar en cuestiones que en las otras ocasiones no se le habían planteado. Por ejemplo: ¿dónde se aparca el carrito en las atracciones? Pues todo el mundo los deja a un lado de la entrada, dándose imágenes como estas, en las que mi papá jamás había reparado. Todo un parking de carritos.


Después vimos Pinocho, Peter Pan:


Y llegó mi siesta, momento que aprovecharon los mayores para irse de montañas rusas y esas cosas de mayores:


Después continuamos todos juntos, viendo una película en 3D (me negaba a fotografiarme de esa guisa):


Más atracciones (Toy Story):


Y más desfiles por la calle:






Pequeños paseos:




Y otras atracciones de mayores, pero que no me dieron nada de miedo, como los Piratas del Caribe (si aún no sé qué es una calavera o un esqueleto, aunque sean muy feos, no me pueden dar miedo).

Al salir de muchas atracciones te venden la foto en la que sueles aparecer gritando. Mi papá se acercaba a los monitores donde figuraba la foto con el número para comprarla y le hacía una foto a la foto. Muy ingenioso, le dijo una forastera a mi papá cuando vio lo que hacía (para hacerlo ella acto seguido).



Y por la noche, la cabalgata nocturna:






Por último, los fuegos artificiales, que vimos desde la puerta (ya eran cerca de las once y media). En total estuvimos allí más de trece horas, en uno de los días que ya tengo marcados como más emocionantes de mi vida.