Hemos dedicado la mañana a comprar los regalitos que nos faltaban para la familia y los amigos.
Fuimos al centro Pompidou, que es famoso por esas estructuras, con los tubos por fuera; fue muy criticado en su tiempo (y ahora también; por nosotros, por ejemplo.) Por lo menos sigue la regla de la Torre Eiffel: si vas a hacer algo que la gente pueda pensar que es feo, al menos hazlo muy grande.
Fuimos al centro Pompidou, que es famoso por esas estructuras, con los tubos por fuera; fue muy criticado en su tiempo (y ahora también; por nosotros, por ejemplo.) Por lo menos sigue la regla de la Torre Eiffel: si vas a hacer algo que la gente pueda pensar que es feo, al menos hazlo muy grande.
Al lado hay una fuente también muy peculiar, con esculturas a lo Miró, que se mueven con el agua, pero estaba de reparaciones y, por lo tanto, vacía.
Por la tarde dimos un paseo en un Bateau- mouche por el Sena. Me perdí una parte debido a mi siestecilla.
Nôtre-Dame:
El puente Alexander III:
La Torre Eiffel:
La Asamblea Nacional (como nuestro Congreso de los Diputados):
Más barcos por el río (éste tiene hasta parking y todo):
Y nosotros:
Cuando nos bajamos, había un montón de gente en la orilla de pic-nic, escuchando música de grupos que tocaban por todos lados en una especie de pequeños anfiteatros, que, estoy segurísima, han sido hechos para eso.
La sorpresa fue que, en uno de esos sitios, cuando iban a empezar otra canción, pidieron voluntarios para salir a bailar, ¡y allá que se lanzó mi tito Alberto!:
No ha estado mal el día de hoy como despedida.
No ha estado mal el día de hoy como despedida.