lunes, 30 de agosto de 2010

Nuestras vacaciones de verdad

Aunque ya todo el mundo hablaba de la vuelta de las vacaciones (en la tele, parecía que el verano terminaba el 15 de agosto), ahora es cuando empezamos las nuestras. Una semana todo incluido en Isla Crsitina.

La vista desde la habitación era espectacular.


Por la mañana íbamos un rato a la playa, enorme y muy bonita.


Luego, a la piscina, hasta la hora de comer.


Luego, por la tarde, de nuevo a la piscina. Definitivamente, ya sé nadar.









Haciendo el pino:







He hecho muchas amistades, pero los mejores, mi amiguita Andrea:


Y Antonio, uno de los camareros (todos muy simpáticos):


Luego, por la noche, pedíamos siempre la terraza para cenar:


Y luego nos íbamos a ver el espectáculo en el hotel.

Un día era un show de loros (a éste no le darán el Oscar de los shows de loros):


O un mago (muy bueno), o una orquesta, que vi con mi amiguita Alba:





Y luego nos íbamos al bar de la piscina a tomarnos algo:


En definitiva, han sido unas vacaciones de verdad, sin nada que hacer salvo descansar y divertirse. Bueno, un día fuimos al pueblo y nos acercamos a la lonja, en la que estaba descargando un barco que acababa de llagar. No quería irme de allí.



miércoles, 18 de agosto de 2010

Ensayo general

Aunque es totalmente lógico, es la primera vez que lo hacemos: como será muy difícil que alguna vez esté mis primos aquí para mi cumple, este año hemos celebrado un adelanto con ellos, con tarta, piñata, regalos y todo, en casa de mis abuelos Juan y Lolita.











lunes, 16 de agosto de 2010

Y, cómo no, Matalascañas

Hemos estado quince días en Francia y tenemos nuestras vacaciones reservadas para finales de agosto, pero no hemos podido resistir la tentación de irnos unos días con mis primos a Matalascañas.


Por las mañanas, nos poníamos a hacer los deberes. Este año también me unía yo.


Luego íbamos a la playa hasta la hora de comer.


Durante la tarde, piscina, piscina y piscina.


Con el miedo que me daba el año pasado y éste casi salgo nadando.











Y por las noches, íbamos al centro a comer pescaíto.


O nos quedábamos en casa, con las nintendos.


Es que si no vamos a Matalascañas, como que no es verano del todo.