lunes, 16 de agosto de 2010

Y, cómo no, Matalascañas

Hemos estado quince días en Francia y tenemos nuestras vacaciones reservadas para finales de agosto, pero no hemos podido resistir la tentación de irnos unos días con mis primos a Matalascañas.


Por las mañanas, nos poníamos a hacer los deberes. Este año también me unía yo.


Luego íbamos a la playa hasta la hora de comer.


Durante la tarde, piscina, piscina y piscina.


Con el miedo que me daba el año pasado y éste casi salgo nadando.











Y por las noches, íbamos al centro a comer pescaíto.


O nos quedábamos en casa, con las nintendos.


Es que si no vamos a Matalascañas, como que no es verano del todo.