Hemos estado quince días en Francia y tenemos nuestras vacaciones reservadas para finales de agosto, pero no hemos podido resistir la tentación de irnos unos días con mis primos a Matalascañas.
Por las mañanas, nos poníamos a hacer los deberes. Este año también me unía yo.
Luego íbamos a la playa hasta la hora de comer.
Durante la tarde, piscina, piscina y piscina.
Con el miedo que me daba el año pasado y éste casi salgo nadando.
Y por las noches, íbamos al centro a comer pescaíto.
O nos quedábamos en casa, con las nintendos.
Es que si no vamos a Matalascañas, como que no es verano del todo.