Hice bien en entrenarme con la pequeña porque esta vez era en una piscina "de verdad". El sábado fuimos al cumpleaños de Laura, una amiga de mis papás que organizó una fiesta en su casa. Allí nos encontramos con otros amiguitos míos, Vicente y Pablo.
Todo iba muy bien...
Fue un mal trago pero enseguida estaba de nuevo divirtiéndome en el agua. ¡Y es que de verdad que me encanta!.
Únicamente echamos de menos a mi papá en el agua, ya que con su ombligo recién operado no se podía mojar. No se podía mojar por fuera, porque por dentro bien que le echó alcohol (para que se cure antes, decía). Pobrecito mi papá, con lo que yo lo quiero...

