Para despedir el año, nos hemos escapado con mis abuelos Juan y Lolita y mis titos Alberto e Irmina a un fin de semana en el Puerto de Santamaría, donde el padre de Irmina tiene un piso (¿otra casa en la playa?). ¡Qué suerte! En medio de un mes sin parar de llover nos hemos encontrado dos días con un tiempo magnífico.
Llegamos al Puerto el sábado a mediodía y dimos un paseo por la playa antes de comer. Hacía un poco de viento, pero algunos lo aprovechaban estupendamente.
Por la noche fuimos al cenar por el centro. Tapitas por los bares y un poco de marisco en el Romerijo. Eso si lo hemos hecho bien.
bares:
bares:
bares:
y bares:
Y en la puerta de los bares,
coches:
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y coches:
El domingo fuimos a Cádiz y, además de ir a los bares, dimos un paseo por la ciudad: el barrio de la Viña, la Caleta, el malecón,... Sólo faltó revolver una esquina y ver una chirigota actuando.
Siesta incluída. Mi papá también lo intentó pero mi mamá no podía llevarlo en brazos, ni con ayuda de mi tito.
El lunes también teníamos planes, pero yo lo que tenía era un poco de fiebre y además empezó a llover de nuevo, con lo que dimos por concluidas estas estupendas minivacaciones dentro de las vacaciones.




