martes, 29 de diciembre de 2009

Excursión por Cádiz

Para despedir el año, nos hemos escapado con mis abuelos Juan y Lolita y mis titos Alberto e Irmina a un fin de semana en el Puerto de Santamaría, donde el padre de Irmina tiene un piso (¿otra casa en la playa?). ¡Qué suerte! En medio de un mes sin parar de llover nos hemos encontrado dos días con un tiempo magnífico.


Llegamos al Puerto el sábado a mediodía y dimos un paseo por la playa antes de comer. Hacía un poco de viento, pero algunos lo aprovechaban estupendamente.


Por la noche fuimos al cenar por el centro. Tapitas por los bares y un poco de marisco en el Romerijo. Eso si lo hemos hecho bien.

bares:

bares:
bares:
y bares:
Y en la puerta de los bares,

coches:
coches:
y coches:
El domingo fuimos a Cádiz y, además de ir a los bares, dimos un paseo por la ciudad: el barrio de la Viña, la Caleta, el malecón,... Sólo faltó revolver una esquina y ver una chirigota actuando.


Siesta incluída. Mi papá también lo intentó pero mi mamá no podía llevarlo en brazos, ni con ayuda de mi tito.


El lunes también teníamos planes, pero yo lo que tenía era un poco de fiebre y además empezó a llover de nuevo, con lo que dimos por concluidas estas estupendas minivacaciones dentro de las vacaciones.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Los primos se vienen a dormir a casa

Uno de los múltiples regalos que hemos recibido ha sido un colchón-cama-saco de dormir, por si alguno se tiene que quedar a dormir fuera de casa. Uno para cada uno. Mi primo Pablo, nada más verlo, se quiso acostar en medio del salón, sin inflarlo ni nada. Le insistíamos que esperara a la hora de dormir, pero él decía que no, que ya tenía sueño.


Cuando llegó la hora de la verdad, mis papás nos ayudaron a inflar los sacos y a colocarlos en mi cuarto. Yo estaba muy contenta y mis papás estaban encantados. Como nunca quiero dormir sola, ahora era mi oportunidad. Aquello parecía el camarote de los hermanos Marx.


Al final todo resultó muy bien. Muy bien si exceptuamos que yo no quise dormir en el saco. Cuando mi mamá apagó las luces y vi que iba en serio, empecé a llorar diciendo que no quería dormir allí, pero tampoco en la cuna. Al final me quedé dormida y el resto fue bien. Bien si exceptuamos que, a mitad de la noche, Pablo se despertó diciendo que quería irse con su papá y su mamá. Pero el resto, muy bien. Si exceptuamos que yo me desperté por las quejas de Pablo, y no quería dormirme, y empecé a llorar, y mi mamá me llevó a dormir con mi papá. Pero todo el resto muy bien. Si exceptuamos que mi mamá tuvo que dormir un buen rato en el saco de Hello Kitty para que mi primo Pablo se tranquilizara y se quedara dormido. Pero todo lo demás, perfecto.


sábado, 26 de diciembre de 2009

Los regalos de Navidad

En estas fechas es habitual la discusión Reyes Magos vs. Papá Noel. Desde que vienen mis primitos por aquí (hace unos 10 años) nos hemos rendido y es Papá Noel el encargado de traer los regalos. Básicamente porque allí, en Francia, no tienen la festividad de Reyes y están en el cole desde el 2 ó el 3 de enero. Así que ayer nos dimos el atracón.

¡Qué Papá Noel más estresado! Primero (sin contar lo que ya me había traído) se pasó por la casa de mi abuelita, donde me dejó un pupitre, además de un coche de Spiderman teledirigido para mi primo Pablo.


Luego volvimos a mi casa y nos había dejado un montón (literalmente) de regalos para todos.


Y un poco más tarde conseguimos alcanzarlo y verlo en persona, y también me dio más regalos, por lo que no se pasó por la casa de mi mami Lolita. Quizás fuese mejor así, ya que mi abuelo Juan tiene siempre la chimenea encendida y no sé cómo podría entrar sin quemarse (ahora que lo pienso, tampoco sé cómo entró en mi casa si no hay chimenea; pero bueno, para eso es Papa Noel).

Al principio no me hacía mucha gracia estar tan cerca de mi tío Huracán vestido con un pijama rojo, gorro incluido, con la cara pintada de blanco y un cojín de relleno en la barriga, en el bar Mairena Papá Noel, pero llevaba tantos regalos que resultaba difícil resistirse.


De todas formas, mis papás son tan de aquí que seguro que me preparan otra sorpresita para el día de Reyes. Si no, ya veréis.

viernes, 25 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad!

miércoles, 23 de diciembre de 2009

¡Vacaciones!

Mis primeras vacaciones escolares. Y, como debe ser, el último día hubo una fiestecita en la que todos íbamos disfrazados con motivos navideños propios de los belenes. En concreto, yo iba de pastorcita (al igual que el año pasado).


Y junto a las vacaciones, sus compañeras inseparables durante toda la vida escolar: !las notas!

Tengo todos los objetivos conseguidos (que debe ser el progresa adecuadamente del cole). Así que mis papás me colmarán de regalos. Además, me han entregado los trabajos realizados durante este trimestre. Las dos unidades que hemos tratado han sido Blancanieves y Garbancito. Mis notas han sido muy buenas, pero como ya sabéis, me lo he tomado con mucho interés y me he esforzado mucho.

martes, 22 de diciembre de 2009

Nuestra comida de empresa

El domingo llegaron mis primitos. Como viene siendo habitual cada vez que estamos de vacaciones, procuramos ir, al menos una vez, a comer al restaurante chino. Siempre vamos los últimos días porque nos cuesta horrores conseguir una fecha para ir todos (incluso en verano). Pero esta vez hemos decidido no quedarnos atrás y fuimos ayer. Además, ha sido la primera ocasión en la hemos ido mi primo Pablo y yo. Todos hemos quedado muy contento con la experiencia y hemos prometido volver pronto, pero no sé si nos dará tiempo en estos quince días. ¡Hay tanto por hacer aún! Ya os iré informando.

Pablo guapísismo con sus cheveux-pétard (sí, de petardo: como si le hubiese explotado uno en la cabeza)


Sólo falto mi primo Thomás, que decidió quedarse en casa a ver una película con mis abuelos. En fin, él se lo perdió.





viernes, 11 de diciembre de 2009

Más regalos

Se ve que Papá Noel va a estar atareado, al menos conmigo, y va trayendo los regalos poco a poco. Ahora le ha tocado el turno (de nuevo con la colaboración de mi mami Lolita) a un disfraz de Blancanieves, que ya sabéis que es mi cuento favorito. En cuanto lo vi me lo puse y si llego a insistir un poco más consigo dormir con él.

Estaba tan contenta que mi papá tuvo serias dificultades para hacerme algunas fotos porque no podía quedarme quieta.