lunes, 31 de agosto de 2009

Ya van dos (años)

¡Cómo pasa el tiempo! El segundo cumpleaños. Los años van acumulándose y ya se me nota la madurez.

Así ha ido la tarde:


Esta vez hemos invitado a mucha menos gente debido al luto por mi abuela Concha. Queríamos hacer un acto estrictamente familiar, como dicen los famosos cuando quieren que se entere todo el mundo, pero al final conseguimos reunir un grupo muy simpático.


Vinieron los abuelos, los titos y algunos amiguitos: mi vecina Carmen y sus papás; Carmen, Lucía e Inma, las sobrinas de la prima Mª José (mis acompañantes de damitas) y Nicolás con sus papás.


Por supuesto me cantaron el Cumpleaños feliz y este año ya estaba capacitada para apagar las velas, pero mi amiguita Carmen se empeñaba en hacerlo ella.

Primer intento:



Segundo intento:



Y a la tercera, la definitiva:



Además coincidió que también era el cumpleaños de nuestra vecina Ángeles. ¡Qué casualidad! También tuvo su ración de cánticos.


Mi mamá me ayudó a abrir los regalitos (muñecas, ropa, libros y dos Barbies fashions con su escarabajo deportivo que me regaló mi tita Laura). Tendré para varios días mientras me acostumbro a tantos nuevos juguetes.


El próximo año procuraremos que sea otro macro-fiestón pero en realidad, aunque ha sido menos concurrido, me lo he pasado muy bien porque era más consciente, me podía mover perfectamente (el año pasado estaba a punto de andar por esas fechas) y he disfrutado más con los niños que han venido.


sábado, 29 de agosto de 2009

NDS

¿Recordáis el juego más popular entre mis primos y sus amigos el verano pasado? Pues en éste no ha decaido ni un ápice: la estrella continúa siendo la Nintendo DS.

Como todos tienen una, hasta yo, han estado jugando casi siempre y en cualquier lugar.


Mi prima Ana con su inseparable tira-peos, por si hay que matar algún bicho.


Idea para los creativos de Nintendo: si tuviesen un modelo acuático, no dejarían de jugar ni en la piscina.


jueves, 27 de agosto de 2009



¡Te quiero, abuela Concha!




miércoles, 26 de agosto de 2009

La casa de mis primos

Ya os comenté que este año en Matalascañas hemos estado en el mismo sitio de siempre pero en dos casas distintas. El papá de Irmina no tenía la casa habitual libre para alquilarla, así que mis titos buscaron otra en la misma urbanización, aunque luego la otra quedó libre una semana y nos fuimos nosotros.


Así que estábamos todo el día arriba y abajo, buscando a mis primos o ellos buscándonos a nosotros, o llendo a comer con ellos, o ellos viniendo,...


Por supuesto que he estado mucho tiempo con ellos, viendo a mi tito acicalarse, y ya de camino probaba los cepillos de mis primos.




martes, 25 de agosto de 2009

Vacaciones Santillana

Mis papás me cuentan que una de las estampas típicas del verano eran los cuadernillos de Vacaciones Santillana. La tele les recordaba que el verano ya estaba cerca con esos anuncios. Para que lo aprendido durante el curso no se secara a pesar de los chapuzones en la piscina, era habitual que los papás les hicieran repasar con esos cuadernos.


Mis primos también dedicaban un rato todas las mañanas a hacer sus deberes. Lo curioso es que todos decían que estaban haciendo las Vacaciones Santillana, aunque eran de otra editorial y, por supuesto, en francés. Como fueron los primeros, pues ya todos los que vengan se llamarán así (algo parecido a lo que ocurre con danone, casera, pan bimbo, kleenex,... en un fenómeno que se conoce como antonomasia)


Incluso mi primito Pablo tenía el suyo.


Y mi primita Ana, aunque no se separaba de su bote tira-peos. ¡Nunca se sabe en qué ejercicio te van a pedir que lo utilices!




lunes, 24 de agosto de 2009

Y en agosto, Matalascañas

Depués de volver de Zahora y hacernos la idea de pasar calor durante todo el mes en casa, nos encontramos con la sorpresa de que mis titos Alberto e Irmina tenían disponibles su casa de Matalascañas la segunda semana de agosto y nos invitaban con ellos. Además, justo al lado de donde estaban mis primos.

Después resultó un poco extraño, porque ni mis titos ni mis abuelos pudieron venir y estuvimos solos todo el tiempo, pero con mis primos viviendo enfrente. Pudo haber sido mejor pero nos lo pasamos muy bien.

Nos gusta mucho ese sitio porque tiene una piscina y hay un montón de niños en el vecindario.

Así que, de nuevo a la playa con mis primos:


A jugar en la piscina:


A..., bueno, a esas cosas:


A darnos masajes en la playa (mi mamá). ¡Qué relajada estaba conmigo al lado, queriendo subirme a su espalda!:


A jugar con los niños por el césped de la piscina:


Incluso a ver el cine. Una noche, el papá de una de las niñas montó un proyector y nos puso Madagascar utilizando una pared como pantalla (como se enteren, lo fusilan en esa pared). Esa noche todos cenamos sandwiches con un zumito porque era imposible que nos quitaran de allí.


En definitiva, tuvimos la oportunidad de pasar otra semana estupenda con mis primitos.

domingo, 23 de agosto de 2009

La siesta

¿Os acordáis de que en vacaciones dormía un rato en la cama de mis papás? Pues estas vacaciones no iban a ser menos, aunque tenemos un pequeño trato: sólo si es de día (la siesta). Aunque este año la cama de mis papás se ve un poco más pequeña.


En Zahora hemos seguido con ese trato.


Y cuando me he quedado dormida en la playa, pues donde podía.


El problema (para mis papás) es que ya llevamos más de diez días desde que intentamos volver a la rutina y aún no han conseguido que me quede dormida sola si no es después de tropecientos cuentos, unos llantos, pipí, popó, pepé,... Es que me tienen un mes durmiendo con ellos en su cuarto y ahora pretenden en unos días que lo haga solita en el mío. Pues no. ¡Se lo van a tener que trabajar un poco más!


sábado, 22 de agosto de 2009

El cumpleaños de mi abuelo Juan

Si la edad de jubilación es de 65 años, el día que los cumples es el último que trabajas, ¿no? Pues eso hizo mi abuelo Juan. Además tuvimos la suerte de que su cumpleaños, el 25 de julio, cayó en un sábado que estábamos nosotros en la playa y pudimos reunirnos todos.

Desde luego que era una fecha muy especial para mi abuelo y nos preparó un magnífico banquete en el que no faltó de nada.

Cuando llegó el momento de la tarta, pensé que ya estarían un poco hartos y que sería buena idea ayudarles, así que empecé a comermela por mi cuenta.

Pero no os preocupéis: ¡dejé algo para poner la vela y cantar el Cumpleaños feliz!





viernes, 21 de agosto de 2009

Las puestas de sol

Ya os comenté el año pasado lo bonitas que son las puestas de sol en esta playa. Como las posiciones de los astros han cambiado muy poco del verano pasado a éste, lo lógico es que sigan igual de bonitas. Y así ha sido.


Habitualmente estábamos en la playa hasta que se ponía el sol, aunque eso supusiera volver prácticamente a oscuras. Además, la luz en esos momentos es muy agradable, lo que permite hacer fotos relativamente bonitas incluso a un fotógrafo pésimo como es mi papá.


Y no éramos los únicos que hacíamos fotos, vaya que no.


Lo que no hemos comentado es lo bonita que es también la noche. Si no hay luna, se ve todo el cielo estrellado; y si está la luna, pues puede dar lugar a reflejos como este (vale, así mi papá no parece tan pésimo):


Un preciosidad de todas maneras.