¡Cómo pasa el tiempo! El segundo cumpleaños. Los años van acumulándose y ya se me nota la madurez.
Así ha ido la tarde:


Así ha ido la tarde:
Esta vez hemos invitado a mucha menos gente debido al luto por mi abuela Concha. Queríamos hacer un acto estrictamente familiar, como dicen los famosos cuando quieren que se entere todo el mundo, pero al final conseguimos reunir un grupo muy simpático.


Vinieron los abuelos, los titos y algunos amiguitos: mi vecina Carmen y sus papás; Carmen, Lucía e Inma, las sobrinas de la prima Mª José (mis acompañantes de damitas) y Nicolás con sus papás.

Por supuesto me cantaron el Cumpleaños feliz y este año ya estaba capacitada para apagar las velas, pero mi amiguita Carmen se empeñaba en hacerlo ella.
Primer intento:
Segundo intento:
Y a la tercera, la definitiva:
Además coincidió que también era el cumpleaños de nuestra vecina Ángeles. ¡Qué casualidad! También tuvo su ración de cánticos.

Mi mamá me ayudó a abrir los regalitos (muñecas, ropa, libros y dos Barbies fashions con su escarabajo deportivo que me regaló mi tita Laura). Tendré para varios días mientras me acostumbro a tantos nuevos juguetes.

El próximo año procuraremos que sea otro macro-fiestón pero en realidad, aunque ha sido menos concurrido, me lo he pasado muy bien porque era más consciente, me podía mover perfectamente (el año pasado estaba a punto de andar por esas fechas) y he disfrutado más con los niños que han venido.
Por supuesto me cantaron el Cumpleaños feliz y este año ya estaba capacitada para apagar las velas, pero mi amiguita Carmen se empeñaba en hacerlo ella.
Primer intento:
Segundo intento:
Y a la tercera, la definitiva:
Además coincidió que también era el cumpleaños de nuestra vecina Ángeles. ¡Qué casualidad! También tuvo su ración de cánticos.
Mi mamá me ayudó a abrir los regalitos (muñecas, ropa, libros y dos Barbies fashions con su escarabajo deportivo que me regaló mi tita Laura). Tendré para varios días mientras me acostumbro a tantos nuevos juguetes.
El próximo año procuraremos que sea otro macro-fiestón pero en realidad, aunque ha sido menos concurrido, me lo he pasado muy bien porque era más consciente, me podía mover perfectamente (el año pasado estaba a punto de andar por esas fechas) y he disfrutado más con los niños que han venido.