Si la edad de jubilación es de 65 años, el día que los cumples es el último que trabajas, ¿no? Pues eso hizo mi abuelo Juan. Además tuvimos la suerte de que su cumpleaños, el 25 de julio, cayó en un sábado que estábamos nosotros en la playa y pudimos reunirnos todos.
Desde luego que era una fecha muy especial para mi abuelo y nos preparó un magnífico banquete en el que no faltó de nada.
Cuando llegó el momento de la tarta, pensé que ya estarían un poco hartos y que sería buena idea ayudarles, así que empecé a comermela por mi cuenta.

Pero no os preocupéis: ¡dejé algo para poner la vela y cantar el Cumpleaños feliz!