Ya os comenté el año pasado lo bonitas que son las puestas de sol en esta playa. Como las posiciones de los astros han cambiado muy poco del verano pasado a éste, lo lógico es que sigan igual de bonitas. Y así ha sido.


Habitualmente estábamos en la playa hasta que se ponía el sol, aunque eso supusiera volver prácticamente a oscuras. Además, la luz en esos momentos es muy agradable, lo que permite hacer fotos relativamente bonitas incluso a un fotógrafo pésimo como es mi papá.


Y no éramos los únicos que hacíamos fotos, vaya que no.


Lo que no hemos comentado es lo bonita que es también la noche. Si no hay luna, se ve todo el cielo estrellado; y si está la luna, pues puede dar lugar a reflejos como este (vale, así mi papá no parece tan pésimo):

Un preciosidad de todas maneras.
Habitualmente estábamos en la playa hasta que se ponía el sol, aunque eso supusiera volver prácticamente a oscuras. Además, la luz en esos momentos es muy agradable, lo que permite hacer fotos relativamente bonitas incluso a un fotógrafo pésimo como es mi papá.
Y no éramos los únicos que hacíamos fotos, vaya que no.
Lo que no hemos comentado es lo bonita que es también la noche. Si no hay luna, se ve todo el cielo estrellado; y si está la luna, pues puede dar lugar a reflejos como este (vale, así mi papá no parece tan pésimo):
Un preciosidad de todas maneras.