martes, 22 de diciembre de 2009

Nuestra comida de empresa

El domingo llegaron mis primitos. Como viene siendo habitual cada vez que estamos de vacaciones, procuramos ir, al menos una vez, a comer al restaurante chino. Siempre vamos los últimos días porque nos cuesta horrores conseguir una fecha para ir todos (incluso en verano). Pero esta vez hemos decidido no quedarnos atrás y fuimos ayer. Además, ha sido la primera ocasión en la hemos ido mi primo Pablo y yo. Todos hemos quedado muy contento con la experiencia y hemos prometido volver pronto, pero no sé si nos dará tiempo en estos quince días. ¡Hay tanto por hacer aún! Ya os iré informando.

Pablo guapísismo con sus cheveux-pétard (sí, de petardo: como si le hubiese explotado uno en la cabeza)


Sólo falto mi primo Thomás, que decidió quedarse en casa a ver una película con mis abuelos. En fin, él se lo perdió.