Aunque ya todo el mundo hablaba de la vuelta de las vacaciones (en la tele, parecía que el verano terminaba el 15 de agosto), ahora es cuando empezamos las nuestras. Una semana todo incluido en Isla Crsitina.
La vista desde la habitación era espectacular.
Por la mañana íbamos un rato a la playa, enorme y muy bonita.
Luego, a la piscina, hasta la hora de comer.
Luego, por la tarde, de nuevo a la piscina. Definitivamente, ya sé nadar.
Haciendo el pino:
He hecho muchas amistades, pero los mejores, mi amiguita Andrea:
Y Antonio, uno de los camareros (todos muy simpáticos):
Luego, por la noche, pedíamos siempre la terraza para cenar:
Y luego nos íbamos a ver el espectáculo en el hotel.
Un día era un show de loros (a éste no le darán el Oscar de los shows de loros):
O un mago (muy bueno), o una orquesta, que vi con mi amiguita Alba:
Y luego nos íbamos al bar de la piscina a tomarnos algo:
En definitiva, han sido unas vacaciones de verdad, sin nada que hacer salvo descansar y divertirse. Bueno, un día fuimos al pueblo y nos acercamos a la lonja, en la que estaba descargando un barco que acababa de llagar. No quería irme de allí.