¡Qué ganas tenía de cumplir tres años! ¿Pero qué se han creído, que si tenemos menos de tres años utilizamos las piezas de los juguetes para tragárnoslas, o metérnoslas por la nariz? Pues piensan bien, porque eso es básicamente lo que hacemos. Pero ya pasó. Ahora, como soy mayor, ya no puedo hacer eso.He cumplido una especie de mayoría de edad de los pequeños, y como tal, la fiestecita ha ido acorde con su importancia. Han venido muchos amigos y familiares. Además, como la casa de Mama estaba recién reformada, todo estaba muy blanco y reluciente.
El corral también estaba muy bien acondicionado, con césped artificial y todo. Allí pusimos la zona de los pequeños. También podían ir los mayores, pero estaban mayoritariamente las mamás; los papás misteriosamente no se separaban del botellero de cerveza, que estaba en el patio.
Como hacía tanto calor y no parábamos de jugar, terminamos todos en ropa interior. Sólo los pequeños, no penséis mal.
Después de celebrar el mío, también le cantamos el cumpleaños feliz a Ángeles, ya que, al igual que el año pasado, coincidieron nuestros cumpleaños. ¡Qué casualidad de nuevo!
Después de celebrar el mío, también le cantamos el cumpleaños feliz a Ángeles, ya que, al igual que el año pasado, coincidieron nuestros cumpleaños. ¡Qué casualidad de nuevo!
Me imagino que otra fecha similar será cuando cumpla los 10 años (por las dos cifras), o los 18, aunque no creo que para entonces mi papá nos deje corretear en braguitas, rodeadas de moteros con el torso desnudo.