En esta primera parte no esperéis ver pasos ni nazarenos, porque el viernes de Dolores, cuando dieron las vacaciones, cogimos el coche y nos fuimos a Matalascañas con mis titos Alberto e Irmina. Y Trufa. Además nos llevamos las bicis. Mis titos ya tenían y mis papás se compraron una cada uno no hace mucho. ¿Yo? Todavía soy pequeña para una bici, así que iba en una sillita con mi mamá. ¡Todos a silbar! ¡Vámonos de Verano Azul!
Aquí estamos: mi mamá y mi tita, como Bea y Desi; mi tito como Javi; yo como Tito y mi papá como el Piraña.

Hemos descubierto lo rápido que llegamos a todos lados con las bicis. Hacíamos pequeños paseos por las dunas, o cerca del coto antes de irnos a la playa. Lo que se ve al fondo de esta foto son camellos. Estamos en Matalascañas, claro. Con mi papá en el grupo no podríamos haber ido más lejos.
Aquí vamos cual perfectas indurainas.
Algunos días hacía un poco de fresco pero otros se estaba perfectamente en bañador. El agua estaba a 5º C según mi papá y a temperatura tropical según yo. No había manera de sacarme del mar. Sin embargo, yo vengo perfectamente y mi papá, que no se mojó los pies, se trajo un resfriado de recuerdo, además de un bronceado que lo hace (aún) más atractivo.









En la playa había poca gente, por lo que se podía hacer nudismo sin problemas. Y lo aprovechamos. Bueno, solo lo hice yo, y Trufa, que para eso teníamos los mejores cuerpos de los seis.




Mi abuelo Juan y mi mami Lolita vinieron el Domingo a pasar el día con nosotros y dimos un paseo por el parque dunar, igual que hace unos meses.


Por la noche fuimos al centro a comer pescaito frito. No había mucha gente pero sí muchos bares abiertos y otros que se veía que estaban de limpieza. Parece que la temporada empieza en estos días. Me subieron a un cacharrito y es la primera vez que me gustó que se moviera e hiciese ruido. Antes sólo me subía si estaba parado, para alivio del bolsillo de mi papá. Me temo que esta Feria no será así.

Nos hemos acordado mucho de mis primitos porque es aquí donde veranean y porque había niños en la urbanización, que son ya sus amigos. En realidad están aquí siempre porque hay dos o tres familias que se quedan todo el año. Me lo pasé muy bien jugando con ellos.




En la playa había poca gente, por lo que se podía hacer nudismo sin problemas. Y lo aprovechamos. Bueno, solo lo hice yo, y Trufa, que para eso teníamos los mejores cuerpos de los seis.
Y cuando me cansaba, una pequeña siesta, y a seguir. Mis papás estaban asombrados de que me hubiese quedado dormida allí, cuando difícilmente me quedo dormida en mi cuna. Pues ya saben: a mudarnos a la playa.
Mi abuelo Juan y mi mami Lolita vinieron el Domingo a pasar el día con nosotros y dimos un paseo por el parque dunar, igual que hace unos meses.
Por la noche fuimos al centro a comer pescaito frito. No había mucha gente pero sí muchos bares abiertos y otros que se veía que estaban de limpieza. Parece que la temporada empieza en estos días. Me subieron a un cacharrito y es la primera vez que me gustó que se moviera e hiciese ruido. Antes sólo me subía si estaba parado, para alivio del bolsillo de mi papá. Me temo que esta Feria no será así.
Nos hemos acordado mucho de mis primitos porque es aquí donde veranean y porque había niños en la urbanización, que son ya sus amigos. En realidad están aquí siempre porque hay dos o tres familias que se quedan todo el año. Me lo pasé muy bien jugando con ellos.
Hacía tiempo que no escribía nada, pero con este post no os podéis quejar. En próximos días os hablaré de la segunda parte de la Semana Santa, la de los pasos y nazarenos.