
La semana pasada nos llegó una invitación de la parroquia de San Mateo, donde me bauticé, para la presentación de todos los niños bautizados en Alcalá a la Virgen del Águila (la misma que estaba entonces en la iglesia). Aunque mis papás no son mucho de esas cosas de la iglesia, al final decidieron llevarme.

También vinieron mis abuelos Manuel y Asunción. Había mucha gente, y los mayores hacían mucho más ruido que nosotros los pequeños. Una monjita preguntó a mis papás si sabía dar besitos, para darle uno al niño Jesús...¡Me parece que la buena mujer no ha tratado mucho con niños tan pequeños!