Justo un año después, aquí estamos de nuevo. Aunque así se vea en la foto, no son 3340 años (aunque mi papá a veces parece que los tiene). Si sumamos uno a las edades de mi tita Laura y de mi papá del años pasado, pues resulta que tienen 33 y 40 respectivamente. ¡Felicidades a los dos!. La verdad es que la que más ha cambiado soy yo. El resto está igual: los guapos igual de guapos, los gorditos igual de gorditos,... sólo que con un año más.