Este fin de semana nos hemos escapado a la playa: mis papás, mis abuelos Juan y Lolita y yo (mis titos Alberto e Irmina no pudieron acompañarnos; tenían una boda).
Esta primavera fue noticia el destrozo que causó el temporal en Matalascañas y la prisa que se estaban dando en arreglarlo todo para la temporada de Semana Santa, así que estábamos un poco expectantes con lo que nos íbamos a encontrar.
Nosotros hemos visto algún cambio porque ya conocíamos la playa, pero alguien que llegue por primera vez no notaría nada. La verdad es que ha cambiado un poco el aspecto. A lo largo de la playa hay una hondonada que, mejor para los niños, forma unas pequeñas lagunas cuando se retira la marea.
El problema es que se ha perdido mucha arena de la parte cercana al paseo marítimo y deja a la vista todos los cimientos, con lo que la playa es más horizontal (y un poco más fea) y la arena no sube a medida que nos acercamos al paseo.
Esto hace que, cuando sube la marea, el agua llegue más cerca del paseo y quede menos playa (incluso en algunas zonas llega al muro).


En otros lados se nota la parte arreglada.

En otros lados se nota la parte arreglada.
Pero vamos, no preocupaos demasiado porque hay playa para todos (esperemos, porque en verano se junta ahí mucha gente).

Lo importante es que el tapón sigue en su sitio (y otras cosas, como los bares).





En definitiva, aunque la playa ha cambiado de forma, se puede disfrutar perfectamente de ella.


Mi papá también ha cambiado de forma (mejor dicho, está cogiendo su forma habitual) pero no es culpa de ningún temporal. Lo que le faltaba son sus problemas de espalda para moverse menos aún de la silla.

Como curiosidad, este fin de semana se celebraba la romería del Rocío y era habitual ver por allí a gente vestida para la ocasión.

Esto nos recuerda que, dentro de un mes escaso, ¡estaremos de vacaciones!
En definitiva, aunque la playa ha cambiado de forma, se puede disfrutar perfectamente de ella.
Mi papá también ha cambiado de forma (mejor dicho, está cogiendo su forma habitual) pero no es culpa de ningún temporal. Lo que le faltaba son sus problemas de espalda para moverse menos aún de la silla.
Como curiosidad, este fin de semana se celebraba la romería del Rocío y era habitual ver por allí a gente vestida para la ocasión.
Esto nos recuerda que, dentro de un mes escaso, ¡estaremos de vacaciones!