Con la llegada del Puente (con mayúsculas, de la Inmaculada o la Constitución, para los laicos o creyentes) damos comienzo oficialmente al periodo navideño. Este año tengo un portalito de Belén para mí sola (mis papás no quieren tener más figuritas pegadas), que voy cambiando según mis gustos, es decir, constantemente.
También hemos puesto el arbolito de Navidad. Pero no me han puesto uno para mí sola. Se ve que no he hecho el suficiente destrozo en él, todavía.
Luego hemos escrito la carta a los Reyes Magos y a Papá Noel. He pedido decenas (literalmente) de juguetes y creo que me los traerán todos ya que he sido buena no, buenísssima. Mi mamá me ha ayudado un poco, pero sólo un poco.
Y ya, a contar para las vacaciones y la llegada de mis primos.