miércoles, 28 de octubre de 2009

¡Al rico caracol!

Me gustan mucho los caracoles. Mi abuelo Manuel los coge y me los guarda dejándolos en las macetas de mi abuela para que yo juegue con ellos. Pero he descubierto otra manera de apreciarlos:



Mis papás se rieron mucho acordándose de mi primita Ana, que la primera vez que vio que los caracoles se comían, se puso a llorar, diciendo: ¡No te los comas! ¡No te los comas! Como veis, yo no tengo esos problemas de conciencia.