Pues no, no le tocó a la ópera. Mis papás me llevaron por primera vez al cine. La idea surgió de los papás de Carmen, que tampoco había ido nunca. Mis papás, después de pensárselo un poco, decidieron que también iríamos. Total, ¿qué era lo peor que podía ocurrir, que estuviese más tiempo de pie que sentada? Bueno, casi ocurre eso.
Fuimos a ver Tiana y el Sapo. Al principio estaba embobada, mirando arriba y abajo, dándole la mano muy fuerte a mi mamá. ¡Nunca había visto una tele tan grande! Y Carmen, igual. Aguantamos mucho tiempo sentadas, disfrutando de la película, más de lo que se pensaban mis papás. Luego, ya os podéis imaginar: pipí, caca, palomitas, correr un poco por delante de la película (menos mal que la pantalla estaba bastante alta),... esas cosas de niños.
Fuimos a ver Tiana y el Sapo. Al principio estaba embobada, mirando arriba y abajo, dándole la mano muy fuerte a mi mamá. ¡Nunca había visto una tele tan grande! Y Carmen, igual. Aguantamos mucho tiempo sentadas, disfrutando de la película, más de lo que se pensaban mis papás. Luego, ya os podéis imaginar: pipí, caca, palomitas, correr un poco por delante de la película (menos mal que la pantalla estaba bastante alta),... esas cosas de niños.

Mis papás se han quedado con muy buen sabor por la experiencia. Creo que la Disney hace las películas para niños, con historias sencillitas, no para los niños (bueno, también), sino para que los papás puedan seguir perfectamente la historia aunque se pierdan treinta minutos.
En cuanto terminó la película, nos pusimos las dos a gritar, cual coro de carnaval: ¡A las bolas, a las bolas! Y nos llevaron a las bolas.
Me han contado mis papás que anoche me quedé dormida en cuanto caí en la cama, y que, por eso, se están pensando seriamente llevarme todas las tardes al cine. ¡Por mí, encantada!
En cuanto terminó la película, nos pusimos las dos a gritar, cual coro de carnaval: ¡A las bolas, a las bolas! Y nos llevaron a las bolas.
Me han contado mis papás que anoche me quedé dormida en cuanto caí en la cama, y que, por eso, se están pensando seriamente llevarme todas las tardes al cine. ¡Por mí, encantada!