Nos encontramos con mis abuelos Manuel y Asunción nada más salir y nos fuimos directamente a ver pasar la Borriquita por la casa de Nicolás.
Luego bajamos a la Plaza a verla de nuevo. Mis papás me compraron una trompeta para acompañar la cofradía y amenizar las tardes en casa. Después, de bares, hasta que caímos rendidos (los pequeños). Los papás aprovecharon entonces para tomarse una cerveza todos sentados pero no quisieron abusar demasiado, más que nada por que al día siguiente la vida continuaría. Pero este miércoles nos vemos de nuevo.