miércoles, 30 de junio de 2010

En el auto de papá

En realidad es de mi mamá, porque mi papá ya no conduce. Bueno, estos dos días sí, que con la novedad aún no se lo ha dejado a nadie. Total, que tenemos coche nuevo. Los otros dos pasan de herencia a mis titos Alberto (el Rover) y Laura (el Astra). Un regalo envenenado, ya que el del taller, Juarma el Prenda, últimamente, cuando veía a mi papá le decía: ¿Has estado enfermo? Como esta semana no te has pasado por el taller...


Un Renault Koleos. Sí. Mis papás tampoco habían oído hablar de él hasta que lo vieron en el concesionario. Muy bonito, con su volante, sus luces, cuatro ruedas y otra de regalo, radio, y un montón de cosas más.

Creo que cuando Él vea lo que se han gastado mis papás en el coche, en plena subida del IVA, pensará: Después se me quejan y todo. Poco les he quitado. Si es que España va bien. Bueno, no. Eso lo decía el Otro. ¡Qué lío! Si son todos iguales.