Uno de los muchos encantos que tiene Matalascañas (la casa en la que veraneamos) es la piscina de la comunidad. Mis primos, y nosotros cuando vamos, suelen/solemos ir una vez a la playa, por la mañana o por la tarde, y el resto lo pasan/pasamos en la piscina, con los niños del vecindario: Alberto, Luís, Pablo "azul" (porque tiene los ojos azules, para distinguirlo de "nuestro" Pablo), etc.







