En nuestra estancia en Zahora tuvimos la suerte de contar con la visitas de varios amigos y familiares. Incluso en algunos casos coincidían en las dos categorías. Por orden de llegada:
1. La prima Ángeles.
La prima Ángeles no "llegó"; vino con nosotros. Sin ella, nuestras vacaciones simplemente no hubieran tenido lugar. Sí, exagero un poco, y me explico. Ya cuando mis papás iban solos, el coche no daba más de sí en cuanto a capacidad maleteril, así que conmigo necesitábamos apoyo logístico. Vamos, alguien con un maletero vacío. Pero sería injusto decir que vino por eso. Ella tenía ganas de acompañarnos y nosotros de que nos acompañase. Me divierto mucho con ella.


2. Mis abuelos Juan, Lolita y mis titos Alberto e Irmina.
2. Mis abuelos Juan, Lolita y mis titos Alberto e Irmina.
Como no podemos pasar quince días sin vernos los unos a los otros, el primer fin de semana vinieron todos a vernos. Fuimos a Barbate a comprar pescado y nos lo comimos esa noche en la Barbacoa (vale; yo aún con mi verdura y biberón, pero estaba presente). Además, coincidieron con el último día de la prima Ángeles con nosotros. Fue genial.




3. Nicolás y sus papás Tri y Espe.Bueno, durante unos días no fui la más pequeña de la reunión (en edad, porque en peso ya casi me alcanza). Al ser dos chiquititos en el grupo, las posibilidades de llorar, de despertarnos de madrugada, de tener que regresar a casa corriendo por algún motivo,... se duplicaban. Pero al final todos los papás estaban muy contentos con nosotros (no podía ser de otra forma). Decían que éramos muy maduros para nuestra edad. Nicolás se hacía oír únicamente cuando tenía hambre y yo cuando me parecía bien, que para eso soy la mayor. En verdad, mis papás y los suyos pudieron hacer prácticamente lo que quisieron (salvo irse de marcha; no se fiaban de dejarnos solos en casa).





4. Mis primitos y mis titos Fred y Emilia.
Ya sabéis lo bien que nos lo pasamos juntos. Todo el tiempo jugando, corriendo, nadando, con lo que al final del día caíamos rendidos.



5. Mis abuelos Manuel y Asunción y mi tito Dioni.
6. La tita Lola.
4. Mis primitos y mis titos Fred y Emilia.
Ya sabéis lo bien que nos lo pasamos juntos. Todo el tiempo jugando, corriendo, nadando, con lo que al final del día caíamos rendidos.
5. Mis abuelos Manuel y Asunción y mi tito Dioni.
Como tampoco podemos estar quince días sin vernos, el segundo fin de semana vinieron para estar con nosotros. Además coincidieron con el último día de mis primitos con nosotros, con lo que mis abuelos Manuel y Asunción se encontraron con todos los nietos juntos. Es obvio decir que estaban más anchos que largos.


6. La tita Lola.
Los bártulos para volver son, mas o menos, los mismos que para venir. Nesecitábamos, pues, colaboración para la "operación retorno". Le tocó a la tita Lola, siempre dispuesta a echar una mano, aunque, igual que con Ángeles, no vino únicamente para eso. Estuvimos un par de días magníficamente (no pudo venir antes; hay que ver que mujer con más compromisos y fiestas). Con las tres en top less, le dimos un toque más liberal si cabe a la playa. Y mi papá contentísimo de vernos así.

