La tradición marca dar la bienvenida al Año Nuevo viendo los saltos de esquí de ese sitio impronunciable, el o la que pueda levantarse el uno de enero, y en mi casa hemos decidido empezar también haciendo algo de deporte.
Hemos ido a la piscina, pero en horario de natación libre. Esto quiere decir lo que véis en las fotos. Te puedes meter en la piscina terapéutica (que todo el mundo llama de los niños porque es muy bajita) y jugar con flotadores, balones y demás juguetes. Mi papá decía que tendría mucho éxito si pusiesen una barra para pedir cócteles desde la piscina. Un deportista nato, vamos.