Para completar el intenso día de ayer, por la noche se quedaron mis primos a dormir a casa con los sacos-colchoncillos que les regaló Papá Noel para la última vez. Esta vez ha habido menos incidentes. Mi primo Pablo no preguntó por sus papás e incluso yo me quedé dormida en mi saco, con todos ellos. Pero mi mamá tuvo que venir a media noche y terminó acostada conmigo, en mi cama. En fin, alguna vez conseguiremos dormir de un tirón todos juntos.